miércoles, 22 de abril de 2020

Destinos naturales en peligro, en el Día Internacional de la Madre Tierra

De acuerdo con la ONU, los días Internacionales dan la oportunidad de sensibilizar al público sobre temas que son muy importantes para todos nosotros como humanidad. 

La idea es que sirvan para ampliar la información sobre asuntos a los que los gobiernos necesitan poner especial atención; ahondar sobre problemas sin resolver que requieren la puesta en marcha, más temprano que tarde, de medidas políticas concretas.

Aunque no sea tan evidente la relación, el cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, la deforestación, el cambio de uso de suelo, la sobreproducción agrícola y ganadera o el creciente comercio ilegal de la vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos. De acuerdo con PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses. De estas enfermedades, 75% provienen de animales.

No necesitamos que nos digan que las medidas preventivas para evitar el contagio del coronavirus han tenido un efecto positivo sobre el medio ambiente: el cielo está más limpio y más azul, las playas se han limpiado, los animales vuelven a sus terrenos, pero no podemos olvidar que esto es estrictamente temporal y, además, un subproducto de la angustia humana.

Este Día Internacional de la Madre Tierra debe servirnos para reflexionar sobre un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tan bien para las personas como para el planeta, y que debe ser una de las prioridades de todos.

Mientras tanto, hay zonas naturales que se debaten entre la vida y la muerte, ecosistemas que hemos dañado y que requieren de atención inmediata para poder sobrevivir y ¿qué mejor momento para recordarlas que este día?

La Gran Barrera de Coral de Australia



Este ecosistema es tan grande que puede verse desde el espacio. Es la mayor estructura en el mundo hecha por organismos vivos. Está formada por los esqueletos y es construida por 400 distintas especies de minúsculos organismos llamados pólipos de coral. Está compuesta de 2,900 arrecifes individuales y 900 islas, y se extiende a lo largo de 2,300 kilómetros sobre un área de 340,400 kms2. Se ubica en el Mar de Coral, en la costa de Queensland, Australia.

Es el hogar de, nada más y nada menos, que de 1,500 especies de peces y de muchísimas otros animales marinos. Fue nombrada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1981 y es considerada una de las 7 Maravillas del Mundo Natural, de las cuales es, quizá, la más importante.

Otras amenazas para la Gran Barrera son la baja en la calidad de agua debido a la contaminación, a ciclones más severos y a las plagas de las estrellas marinas llamadas "corona de espinas", que se alimentan de los pólipos vivos. Todos estos factores combinados están poniendo a la zona en grave peligro.

Monte Everest



Los primeros en alcanzar la cima del Everest fueron el alpinista Sir Edmund Hillary, neozelandés, y su guía tibetano, Tenzing Norgay ¡hasta 1953!, después de que se exploraran el Polo Norte y el Sur.

De acuerdo con el World Wildlife Fund (WWF), hay un número de serias amenazas que se ciernen sobre el Himalaya. La primera es, sí, el cambio climático, ya que es el principal factor detrás de la reducción de sus glaciares. El Himalayas del Este posee la mayor concentración de glaciares fuera de las regiones polares y almacena grandes cantidades de agua dulce. El cambiante clima influye en el flujo de agua, el cual impacta dramáticamente a la biodiversidad, a las personas y a sus medios de subsistencia. Por otra parte, la transformación de sus bosques en tierras de cultivo y su explotación para obtener madera, forraje y combustible, así como el ganado que se come los pastos, afectan profundamente la biodiversidad, así como la caza ilegal de tigres, elefantes y rinocerontes.

La última, y una muy grave, es la probable futura construcción de presas para generar energía hidroeléctrica, no solo se inundarían hábitats naturales, sino que muchas personas tendrían que ser desplazadas.

La selva del Amazonas



Esta selva, ubicada en ¡9 países distintos! —Brasil (donde está el 60%) Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guyana Francesa— juega un papel importantísimo en el hecho de que este planeta sea habitable, pues influye en los ciclos del agua, los patrones del clima y el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. También es el hogar de 30 millones de personas y de más del 10% de la biodiversidad mundial. Los científicos, además, ven un enorme potencial medicinal en sus especies de plantas aún por descubrir.

Sus 6 millones y medio de km2 de extensión son también una de nuestras principales defensas contra la crisis climática, ya que sus árboles absorben dióxido de carbono, manteniéndolo fuera de la atmósfera.

La selva del Amazonas se conoce como los pulmones del mundo, porque produce entre el 6% y el 20% del oxígeno del planeta (nada más). Algunas investigaciones calculan que esta selva contiene 140 mil millones de toneladas de dióxido de carbono, el equivalente a 14 décadas de emisiones humanas.

La deforestación es su amenaza más grande. Los humanos han cortado casi 20% de su extensión en los últimos 50 años. De acuerdo con el WWF, si se llegara a cortar otro 20%, esto provocaría que se secara y se convirtiera en sabana. Esto soltaría millones de toneladas de dióxido de carbono en la atmósfera y aceleraría el calentamiento global.

Glaciares



Desde el principio del siglo XX, con el surgimiento de la Revolución Industrial, los glaciares se derriten cada vez más rápido. El dióxido de carbono y la emisión de gases invernadero en el aire han provocado que se eleve la temperatura en el planeta. Los glaciares derretidos elevan el nivel del mar, lo que incrementa la erosión de las costas, afecta la biodiversidad y provoca que fenómenos meteorológicos como huracanes y tifones sean más frecuentes e intensos.

Específicamente, el hielo derretido de Groenlandia y de la Antártica son los principales responsables de que de eleven los niveles del mar. El hielo de Groenlandia se derrite actualmente cuatro veces más rápido que en 2003, y ya contribuye en un 20% a la elevación del nivel del mar. Si todo el hielo de esa región se derritiera, el nivel del mar subiría en aproximadamente 6 metros.

Islas y áreas protegidas del golfo de California


En México, 35 sitios han sido declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO desde 1987 a la fecha. Las islas y áreas protegidas del Golfo de California, hábitat de la vaquita marina, recibieron este estatus en 2005. la designación de la UNESCO abarca 244 islas, islotes y zonas costeras al noroeste de México, a lo largo del mar de Cortés, entre ellos la Bahía de Loreto, la Isla San Pedro Mártir, las Islas Marías y Cabo Pulmo.

Esta zona es el único lugar donde habita la vaquita marina, un pequeño cetáceo emparentado con las marsopas. Cuando el área fue declarada Patrimonio de la Humanidad, en 2005, había unos 300 ejemplares de esta especie. En una reunión del comité de la Unesco el año pasado, se declaró a la zona como Patrimonio en Peligro, pues el número de ejemplares vivos de vaquitas marinas se redujo a solamente 10, principalmente a causa de la pesca ilegal.

Pero este mamífero no es el único valor de esta zona bautizada por el famoso oceánografo Jacques Cousteau como el acuario del mundo. Es hogar de 891 especies de peces, 90 de ellas endémicas, así como del 39% de los mamíferos marinos del mundo, además, 11 especies de ballenas visitan el norte del golfo cada año.

Los grandes simios y el Covid-19


La investigación sobre los grandes simios y el turismo que generan han permitido aprender sobre chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. El turismo alrededor de los grandes simios se ha convertido en una fuente importante de ingresos para los gobiernos y las comunidades, y una proporción significativa de este dinero se reinvierte en la protección de especies en peligro de extinción y sus hábitats naturales. Sin embargo, esta cercanía puede convertirse en una amenaza para la conservación de las especies durante brotes de enfermedades infecciosas como el Covid-19.

Johannes Refisch, coordinador del programa de las Naciones Unidas que dirige la Alianza para la Supervivencia de los Grandes Simios, explicó por qué la prevención de enfermedades es crucial para la protección de estas especies y qué medidas específicas se están tomando. Dijo que, en relación con los grandes simios, todavía no sabemos si son susceptibles a este virus, pero sí sabemos que chimpancés silvestres fueron infectados con el coronavirus humano OC43 en Costa de Marfil, y que los grandes simios pueden infectarse con muchos otros patógenos respiratorios humanos. Entre los humanos, el SARS CoV-2 es altamente contagioso y puede sobrevivir en el medio ambiente durante unos días. Siendo este el caso, debemos suponer que los grandes simios son susceptibles.

La supervivencia de los grandes simios ya está amenazada por la pérdida de hábitat, la caza ilegal y otras enfermedades. El ébola, por ejemplo, ha llevado a tasas de mortalidad de hasta 95% en gorilas.También es importante tener en cuenta el riesgo de infección humana a través de los grandes simios. Debido a nuestra proximidad genética, los humanos pueden transmitir enfermedades a estos animales, pero también pueden contraer enfermedades de estos. Existe evidencia de que cazadores contrajeron el ébola al consumir la carne infectada de gorilas.

Mientras tanto, el grupo especialista en primates y el grupo especialista en salud de la fauna silvestre de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza han publicado una declaración conjunta en la cual recomendaron que las visitas de grandes simios por parte de los humanos se reduzcan al mínimo necesario para garantizar el monitoreo de seguridad y salud de los ejemplares. Más allá de esto, propusieron la suspensión del turismo de grandes simios y la reducción de la investigación de campo, y pidieron mecanismos para compensar la pérdida de ganancias y empleo del turismo, y apoyar la salud pública en las comunidades locales. Con este fin, a partir del 23 de marzo de 2020, la mayoría de los sitios de turismo de gorilas fueron cerrados.

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